
La Buena Muerte gustó y emocionó en su renovada salida procesional en Jaén
La salida de la cofradía de la Buena Muerte fue muy especial
este año por diversas razones. En primer lugar por el hecho de iniciar su desfile desde una renovada plaza de Santa María, que permitió lucir aún más la Catedral, maravilloso escenario y atrezzo para rodear una de las procesiones más hermosas de la Pasión Jienense. Pero además, este año, el adelanto en el horario en casi dos horas, permitió también crecer en belleza a esta procesión, al amparo del reluciente sol que acompañó la salida de sus imágenes titulares. Los chubascos -e incluso el granizo- de las horas previas, hacían temer que peligrara el desfile de la Buena Muerte; pero finalmente la devoción ganó al cielo, y el Cristo de la Buena Muerte, el Cristo Descendido de la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias pudieron salir a la calle.
Los fieles de la Real Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Cristo Descendido de la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias, tuvieron ayer más que motivos para estar apesadumbrados durante las horas previas a la salida procesional de sus imágenes titulares. Una gran tormenta de lluvia y granizo -a sólo una horas de la hora fijada para iniciar su salida en este Miércoles Santo de la capital- hicieron temer lo peor. Aunque afortunadamente, la cosa tornó a mejor. A las cinco de las seis menos cuarto, hora fijada para el inicio del desfile, un radiante sol -sólo interrumpido por algún que otro nubarrón- amparaban la salida procesional. Este año la Buena Muerte había adelantado el horario de salida (en más de dos horas), y además por primera vez procesionaba por la nueva plaza de Santa María. Y no podría echarse todo por tierra. Y así fue. El templo catedralicio estaba a reventar, tanto en su plaza, como en el interior, donde más que ningún año, se agolpaban los fieles para presenciar el bello procesionar de esta elegante cofradía.
Puntual a la cita, asomó por la puerta de El Perdón la imagen del Cristo de la Buena Muerte, que apareció majestuoso un año más, al encuentro de todos esos devotos de la cofradía. Acompañado por la Agrupación Musical María Auxiliadora de Jaén, recorrió la plaza solemne y elegante. Sólo unos minutos después, Cristo descendido de la Cruz seguiría los pasos del crucificado, escenificando la lamentosa imagen de Jesús a los pies de la cruz entre los lloros de sus discípulos. El Descendido salió sin prisa, gustándose entre sus seguidores, y recorrió la plaza apacible y rodeado de belleza y respeto. Seguidamente, las mantillas auguraban la salida de Nuestra Señora de las Angustias. Promesas, dolor, agradecimiento, y muchos otros sentimientos encontrados se reflejaba en sus rostros. Eran las seis y media de la tarde, y las tres imágenes titulares de la cofradía ya se encontraban en la calle. Los temores se habían convertido en alegría, y la esperanza de que todo saldría bien, se había instalado en los corazones.














